Algunas críticas a la noción de evidencia

Desconetextualización

El proceso de construcción de una evidencia es un proceso de descontextualización. Este proceso es necesario para producir la evidencia, que es algo distinto a un resultado, y, al mismo tiempo, es el  mayro riesgo.

La validez de la evidencia, la evaluación de los resultados en nuevos contextos y la adecuada combinación del conocimiento sobre el contexto, sus particularidades y las diferencias con los contextos a partir de los cuales fue generada la evidencia debe evitar la aplicación mecánica. Pero esta evaluación del uso de la evidencia en nuevos contextos no siempre se hace. La autoridad de la evidencia tiende a imponerse y los profesionales encargados de aplicar las evidencias no siempre tienen las habilidades necesarias para aplicarlas con sentido crítico.

En muchas ocasiones la formación en prácticas basadas en la evidencia hace que los profesionales descuiden otras habilidades relacionadas con la autonomía o su capacidad de evaluación.

Privilegio del enfoque cuantitativo

Sólo se tienen en cuenta procesos de producción de evidencias basados en métodos cuantitativos. Sin embargo, no en todas las situaciones los datos cuantitativos son los mejores ni pueden contener toda la información relevante. El enfoque cuantitativo es fuerte en trabajos de laboratorio donde se puede tener un control férreo de las variables, sin embargo no lo es tanto cuando no puede controlar las variables y tiene que salir del laboratorio para estudiar sistemas complejos. Las prácticas profesionales, aunque puedan manejar conocimiento producido en el laboratorio, no se realizan en laboratorios sino dentro de esos sistemas complejos con un gran número de variables. Los datos cualitativos contienen información sobre los contextos, el punto de vista de los participantes y todas las variables que intervienen en un fenómeno lo que puede ser útil a la hora de evaluar el uso de una evidencia en nuevos contextos.

Los resultados estadísticos de las investigaciones cuantitativas para producir evidencias no se trasladan directamente a la vida real. En ocasiones estos resultados estadísticos son insignificantes en términos de beneficios en la vida real.

Considerar otras opciones además de los estudios cuantitativos con muestras aleatorias y grupos de control es un paso necesario para integrar otras formas de conocimiento. Un principio metodológico como el de la triangulación de métodos en el proceso de producción de evidencias puede ayudar a alcanzar mejores evidencias.

Calidad de las evidencias

Para evaluar la calidad de las evidencias se han propuesto diferentes taxonomías de evidencias que las clasifican midiendo su calidad en función de que tipos de procesos de investigación se han usado para producirlas. En el puesto más alto están las evidencias que provienen de investigaciones cuantitativas experimentales con muestras aleatorias y grupos de control. Pero la cuestión es más compleja, un resultado puede o no ser una evidencia en función de qué se quiere saber, qué objetivos se quieren alcanzar , en qué contexto se van a utilizar y quién tiene que tomar la decisión. Un enfoque alternativo a las taxonomías es el de usar matrices de evidencias que las clasifican de acuerdo a criterios como, por ejemplo, en qué tipos de contextos pueden ser útiles, qué tipo de información proporcionan, etc.

La producción de evidencias es un proceso situado y nunca definitivo. Toda evidencia es parcial, provisional y contingente y está en continuo proceso de revisión, evaluación y adaptación. Ese carácter situado implica una visión plural de qué es una evidencia, de su calidad y de su uso.

Gestión laboral
El uso de la prácticas basadas en evidencias está asociado a los nuevos métodos de gestión empresarial de los servicios y a los recortes brutales de presupuesto en los servicios públicos. En este contexto, la práctica basada en evidencias es un instrumento usado para hacer más con menos y para satisfacer los criterios de evaluación de calidad que se han impuesto en los últimos años. Las evidencias no son usadas por ser la mejor práctica sino por ser lo más barato y porque se hace sólo lo que puede medirse.

Conocimiento experto

La autoridad del conocimiento experto socava la competencia de las profesionales que son reducidos a engranajes en una cadena de aplicación mecánica de procedimientos estandarizados. Hay que volver a una práctica basada en el análisis y toma de decisiones de acuerdo a las características de cada caso.
Los profesionales tienen que tener las habilidades críticas necesarias para interpretar el conocimiento alojado en una evidencia, evaluar su uso en situaciones concretas y tomar decisiones respecto a su uso en lugar de aplicar procedimientos estandarizados de forma mecánica.

Las evidencias no son un conocimiento neutro al margen de intereses y propósitos particulares. Además siempre existen diferentes comunidades epidémicas que pueden tener diferentes ideas en disputa. Esto es más posible en las ciencias sociales. En estos casos optar por una evidencia u otra es una decisión que va más allá de tomar una pieza de conocimiento de la investigación y aplicarla.

Referencias

Brophy, P. (2009). Narrative-based Practice. Farnham: Ashgate.

Greenhalgh, T., Howick, J., Maskrey, N. (2024). Evidence based medicine: a movement in crisis? BMJ 348. Recuperado a partir de http://www.bmj.com/content/348/bmj.g3725

Nutley, S. M., Powell, A. E., y Davies, H. (2013). What counts as good evidence. Alliance for Useful Evidence. Recuperado a partir de http://goo.gl/xRez3W