Diseño y gestión de comunidades en línea con las ciencias sociales

Reseña* de Kraut, R. E., Resnick, P., Kiesler, S., Burke, M., Chen, Y., Kittur, N., Konstan, J, Ren, Y y Riedl, J. (2012). Building succesful online communities: evidence-based social design. Cambridge, MA.: MIT Press.

El marco conceptual de las comunidades de práctica en línea abarca diferentes variantes en cuanto a terminología, objetivos y prácticas, aunque se pueden señalar algunos elementos comunes. Estas comunidades en línea reúnen a personas que comparten un interés u objetivo y que aprovechan las ventajas de las TIC para organizarse en torno a ese interés u objetivo. Además de la capacidad de estar comunicados más allá de las limitaciones de tiempo y espacio, las comunidades en línea permiten compartir recursos, contenidos y fuentes de información; poner en marcha prácticas de colaboración entre pares; o desarrollar procesos de producción de conocimiento. Su uso está ampliamente extendido en la educación, especialmente en procesos de formación continua de profesores.

Estos espacios tienen unas características cualitativamente diferentes de los espacios de aprendizaje presenciales. En primer lugar, hay que tener en cuenta que la tecnología no es una herramienta neutra, sino que influye de forma decisiva en los comportamientos de las personas. En este sentido, los aspectos tecnológicos relativos al software, al diseño o a la interacción hombre-tecnología juegan un papel importante. En segundo lugar, el hecho de que sean experiencias a distancia pone en primer plano cuestiones como la motivación y la autonomía del participante o las prácticas de tutorización o facilitación a que se llevan a cabo.

A priori, estas comunidades en línea tienen un gran potencial para el aprendizaje y son muchos los casos en los que este potencial se ha desarrollado. Sin embargo también son muchos los casos en los que esos beneficios no se alcanzan plenamente y faltan investigaciones que se centren en un aspecto clave: determinar los factores específicos que hacen que una comunidad en línea tengan éxito. Con éxito nos estamos refiriendo a si consiguen reclutar y retener el número mínimo de usuarios y alcanzar un nivel de participación que haga viables esos espacios. Sin ese umbral de participación ninguno de los potenciales beneficios es posible.

El libro que reseñamos viene a compensar esta deficiencia ofreciendo una serie de principios heurísticos que ayudan a diseñar y gestionar comunidades en línea. Hay muchos libros que tratan de la gestión de estas comunidades. Normalmente están escritos por facilitadores o programadores que señalan buenas prácticas a partir de su experiencia profesional. Pero estos principios no tienen rigor científico y su validez es bastante limitada (Howard, 2010; Kim, 2006; Powazek, 2006). Otras serie de libros se centran en el diseño de software y en la interacción del usuario con la tecnología (Preece, 2000) y, aunque ofrecen información muy útil, no abarca la totalidad de elementos que entran en juego a la hora de determinar el éxito de una comunidad de aprendizaje en línea. Frente a estos títulos, la obra de Kraut y colaboradores ofrece un conjunto de principios heurísticos obtenidos a partir de una metodología científica, de ahí el subtítulo de “evidence-based social design”. Además esos principios comprenden todas las facetas de una comunidad en línea y dan cuenta de una gran variedad de factores. Estos principios se concretan en una larga lista de afirmaciones (“principios de diseño”) que cubren múltiples áreas, aspectos y elementos. Cada afirmación representa un conocimiento informado -una evidencia con respaldo científico tanto empírico como experimental- a partir de la cual se puede construir y gestionar una comunidad en línea.

El método usado por Kraut y sus colegas ha sido similar al que se usa en la investigación educativa basada en evidencias. Primero han buceado en artículos publicados en revistas científicas con ciertos criterios de calidad de disciplinas como la psiocología social, el diseño o la economía del comportamiento para encontrar los principios que podían ser útiles al aplicarlos en el diseño y gestión de comunidades en línea. Muchos de estos principios fueron sometidos a pruebas experimentales rigurosas para comprobar su validez en nuevos contextos y se seleccionaron aquellos que superaban la prueba experimental. Otros fueron obtenidos a partir de una observación de campo. Cada principio está respaldado por datos cualitativos y cuantitativos. El resultado es una lista de patrones de diseño orientados a sustentar elecciones racionales entre varias alternativas o a conseguir unos objetivos específicos.

La lista final aparece agrupada en diferentes categorías que están relacionadas con otros tantos aspectos del diseño y la gestión de una comunidad o con diferentes fases de su desarrollo. Estas grandes categorías comprenden tareas como animar a la contribución, asegurar el compromiso de los miembros con la comunidad, regular el comportamiento de los participantes, reclutar, recibir y socializar a nuevos miembros o empezar una nueva comunidad. Así por ejemplo, dentro de la categoría “animar a la contribución”, se discute la adecuación o no de pedir contribuciones de forma explícita y, llegado el caso, a quién y cómo hacerlo. Para este particular, se dan afirmaciones como “hacer una lista de contribuciones necesarias aumentará la probabilidad de que alguien realice esas contribuciones” o “pedir a alguien en concreto que haga una tarea en función de sus capacidades aumenta el número de contribuciones más que si la petición se hace aleatoriamente”.

Cada principio es explicado y discutido añadiendo referencias, si es oportuno, indicando el tipo de experimentos que se han hecho y las evidencias que lo respaldan. Al final de cada capítulo se recogen en una tabla todos los principios clasificados por temas y una amplia lista de referencias totalmente actualizada. El libro incluye un índice de términos que permite hacer búsquedas de forma rápida y efectiva.

            Estamos ante una obra valiosa por su planteamiento científico, por la cantidad de información que ofrece, por la rigurosidad con la que sustenta cada una de sus afirmaciones y por la claridad con la que expone sus hallazgos. Aunque no directamente destinada al campo de la educación y el aprendizaje, la obra resultará muy útil a todos aquellos que se enfrentan al reto de diseñar, lanzar y gestionar una comunidad en línea. Esta obra le aportará un conocimiento sistemático y riguroso que le ayudará a alcanzar el umbral de participación necesario para que se den los procesos de aprendizaje y de creación de conocimiento que esas comunidades potencialmente hacen posibles.

Referencias

Howard, T. (2010). Design to Thrive: Creating Social Networks and Online Communities that Last. Burlington, MA: Morgan Kaufmann.

Kim, A. J. (2000). Community Building on the Web: Secret Strategies for Successful Online Communities. Berkley, CA: Peachpit Press.

Kraut, R. E., Resnick, P., Kiesler, S., Burke, M., Chen, Y., Kittur, N., … & Riedl, J. (2012). Building successful online communities: Evidence-based social design. Mit Press.

Powazek, D. (2006). Design for Community. San Francisco, CA: New Riders

Preece, J. (2000). Online Communities: Designing Usability and Supporting Socialbilty Nueva York, NY: John Wiley.

Nota

*Dediqué a este libro bastante tiempo durante el año pasado porque lo encontré valioso y, sobre todo, porque me sirvió en diferentes momentos para cosas que en ese momento me ocupaban. Como lo trabajé tanto decidí escribir una entrada a modo de recesión y al final vi que había la posibilidad de convertir el texto en una reseña. Después de varios intentos por publicarla desistí. Me di cuenta que por la fecha iba a ser casi imposible que nadie publicara la reseña. La publico ahora para que no se quede perdida para siempre. También hay una versión en pdf.

Repensar la educación en la era de la tecnología

En el libro Rethinking education in the age of technology Collins y Halverson proponen una perspectiva histórica centrada en la educación en los EE. UU, para pensar el futuro de la educación que según los autores pasa por cómo el sistema educativo institucional incorpore los cambios que las nuevas tecnologías están provocando en el aprendizaje.

Los autores identifican tres grandes fases en esta historia. Una primera fase donde el centro era el aprendiz y el objetivo aprender un oficio. En esta etapa el aprendizaje estaba fuera de la escuela. Una segunda fase, la llamada primera revolución, donde se instaura el sistema educativo que conocemos hoy día, caracterizado por la escolarización universal, la división de los alumnos por edades, la enseñanza estandarizada (todo el mundo, las mismas cosas, de las misma forma para ser evaluada por igual), el rol central de la transmisión de conocimiento y del profesor como experto. En esta etapa el aprendizaje y la escuela coincidieron completamente de manera que se pensaba que escuela y aprendizaje eran una misma cosa.

Por último, estamos viendo el nacimiento de una segunda revolución provocada por los cambios sociales derivados del impacto de las nuevas tecnologías que han cambiado la economía, la sociedad y la forma de aprender. En esta segunda revolución el aprendizaje es más interactivo, está centrado en el alumno, antes que la uniformización está basado en la personalización y en la autonomía, las escuelas ya no son el único lugar donde acceder al conocimiento porque éste se encuentra fácilmente accesible en muchos otros lugares gracias a la tecnología. En esta última fase el aprendizaje y la escuela están volviendo a separarse de manera que son muchos los sitios donde se puede aprender además de la escuela. Esta última etapa no está todavía plenamente instaurada, ya que, si bien es cierto que en muchas escuelas se usa la tecnología, este uso no altera la naturaleza esencial del sistema educativo tradicional y se puede decir que la tecnología está aún en la periferia de la institución escolar.

Según Collins y Halverson, la escuela, para sobrevivir deberá incorporar la tecnología de manera que cambie por completo la institución con el objetivo de que la escuela siga siendo un lugar de aprendizaje. Para los autores, el sistema actual es incompatible con el uso eficiente de las nuevas tecnologías con lo que el cambio es crucial para la supervivencia y no basta con incorporar la tecnología reforzando las prácticas actuales.

Referencia

Collins, A & R. Halverson. 2009. Rethinking education in the age of technology. The digital revolution and schooling in America. Teachers College Press. Nueva York.

Resumen introductorio al libro.

Estación quemadora F451

Hace un tiempo venimos pensando la idea de formar un grupo de lectura en la universidad y, con eso en la cabeza, y releyendo algunas cosas de hace tiempo fui a dar con dos proyectos de Open Humanities Press.

El primero es Liquid Books que consiste en acompañar el proceso de edición de un libro con una wiki donde se va recogiendo  información adicional, contenidos relacionados que están en intenet, se va documentando el avance editorial, se publican algunos borradores, se dan versiones del índice e, incluso, se llegan a escribir textos entre varias personas.

El otro proyecto es Living Books que es una colección de libros sobre ciencias de la vida entrecruzadas con disciplinas humanísticas como los estudios culturales o los estudios sobre comunicación. Cada libro corresponde a un editor que se encarga de seleccionar contenido con acceso abierto que ya está en la red y de escribrir una introducción. Algunos libros incluyen también material multimedia (audio y vídeo), pero básicamente son artículos publicados en revistas científicas de contenido abierto que tienen permitida su reproducción y remezcla. Los contenidos son seleccionados por alguien con cierto conocimiento experto, presentados adecuadamente y difundidos por otros medios. Los libros son accesibles en internet en formato wiki y se puede también descargar una versión en pdf. Es la vieja idea del “reader” con la limitación de que deben ser contenidos abiertos y explorando nuevos canales de difusión.

Entonces mi idea para el grupo de lectura es convertir ese grupo de lectura además en un proyecto de edición de ebooks. Consistiría en un grupo de gente que se reúne para investigar sobre un tema. Para ello selecciona contenido de calidad científica en internet que teng contenido abierto. Se hace un lectura colectiva de todos los contenidos con el compromiso de que cada uno selecciona y presenta un contenido y se ecarga de dinaminar la sesión en la que se discute el contenido que haya seleccionado. Una vez terminado el ciclo de lectura, análisis y discursión se abre un segundo ciclo de edición del ebook para lo cual cada participante escribe un pequeño texto presentando su contenido y, entre todos, se escribe la introducción donde, por ejemplo, se presenta el tema, los objetivos, los aportes de cada uno de los contenidos, una justificación de su selección y los aprendizajes globales. Una vez los textos están listos, se hace un taller de edición de libros electrónicos. He pensado que se podría hacer en  formato epub usando Sigil [1]. El libro terminado se sube a internet y se pone a disposición de todo el mundo.

  • Algunos de los objetiso que se me ocurren ahora que pueden ser cubiertos con esta actividad serían:
  • Aprender sobre el tema que se elige.
  • Poner en práctica nuevas formas de lectura (lectura social).
  • Producción de objetos de conocimiento.
  • Experimentación con nuevos formatos de transmisición de conocimiento.
  • Comprender el significado de las licencias libres y su relación con la producción y difución de conocimiento.

Por otra parte se trataría, igualmente, de poner a prueba el siguiente razonamiento:

1) si hay muchos contendos en internet con licencias libres

2) si hay cada vez más revistas científicas de contenido abierto, más repositorios institucionales con contenido abierto

3) si las licencias libres (básicamente Creative Commons, pero también otras) permiten la reproducción y remezcla

4) se podrá producir una obra nueva a partir de contenidos abiertos y disponibles en internet de calidad científica que suponga una nueva forma de producción de conocimiento y de difusión de los contenidos

5) la producción de una obra nueva podrá ser una actividad de aprendizaje.

Una cosa adicional es que se puede perfectamente imaginar este proyecto en modalidad virtual, por decirlo así, en lugar de en modalidad presencial. Habría que añadir una capa extra de herramientas de comunicación para mantener al grupo en contacto y otra más de herramientas en línea de lectura social.

El título que se me ha ocurrido para esta cosa es Estación Quemadora F451. Obvio, pero me gusta. Ahora sólo queda lo más difícil: encontrar gente que quiera leer.

Notas

[1] Bookcamping en Medialab Prado. Un proyecto de edición de libros digitales y de construcción de una biblioteca con algunas similitudes a las ideas que aquí se plantean. Mucho material sobre licencias abiertas y cuestiones legales.

Aprendiendo con los medios digitales

Digital media are “part of the intellectual opportunities”

Trebor Scholz

Learning Through Digital Media. Essays on Technology and Pedagogy es un reciente libro editado por Trebor Scholz y publicado con una licencia Creative Commons por Media Commons Press.

El libro es una colección de breves ensayos donde profesoes cuentan sus experiencias docentes con diversos medios digitales que van desde el uso de las herramientas más conocidas de la web 2.0 como Facebook o Google Docs hasta formas de hacer como la escritura colaborativa de los manuales FLOSS.

Cada capítulo está escrito por un autor diferente y el tono es ensayístico, es decir, no presenta investigaciones rigurosas, sino que cada autor presenta su experiencia con una herramienta digital concreta y ofrece algunas reflexiones sobre la enseñanza y el aprendizaje en un contexto sacudido por la irrupción de internet. En el libro se pueden encontrar, por tanto, experiencias concretas en lugar de teorizaciones o deseos que se quedan en palabras. Un buen libro para ver qué se está haciendo con los nuevos medios en la enseñanza superior.