Generalización situada

Simons, Kushner, Jones y James (2003) hablan de dos procesos diferentes en el uso de las evidencias. Hay un primer proceso de abstracción que tiene lugar durante la producción de las evidencias. Después hay otro proceso que tiene que ver con la aplicación de las evidencias. El primer proceso es llamado por estos autores generalización y consiste en la transformación de datos ligados a un contexto en una evidencia transferible a otro contexto y su aplicación.

En la producción cuantitativa de evidencias donde el diseño experimental asegura tanto la producción como la aplicación de las evidencias. El proceso de abstracción propio de la producción cuantitativa de evidencias asegura la validez de la evidencia, apoya su generabilidad y garantiza que, aplicada a otro contexto, dará los mismos resultados que en el contexto original.

Simons et al., sin embargo, consideran que tanto la producción como la aplicación requieren de un proceso activo, consciente y analítico de gestión de la información que tiene que ser realizado por los profesionales. Es decir: una evidencia no es usada en un nuevo contexto profesional de forma automática, sin análisis o reflexión por parte de los agentes involucrados en este nuevo contexto. Antes al contrario, el proceso de aplicación de las evidencias supone un proceso intencional a través del cual los profesionales analizan las evidencias y las formas en las que fueron producidas; las semejanzas y diferencias entre el contexto de origen y de destino; y negocian su uso en función de las condiciones existentes y de las affordances de su contexto. Los autores llaman a estos procesos «generalización situada» que definen

how evidence within the teaching community does not come as freestanding pieces of knowledge but, in order to be viewed as evidence by the community, is bound up in the situation in which is generated and re-generated (Simons et al. 2003: 360).

La «generalización situada» supone un límite a la aplicación automática e irreflexiva de las evidencias. Es cierto que la generabilidad de las evidencias está asegurada por los procedimientos experimentales, pero que sea un conocimiento formal no garantiza que vaya a ser adoptado por una comunidad en un contexto diferente ni que vaya a funcionar de la misma forma. Los miembros de la comunidad van a poner en marcha procesos de negociación en los que se van a tener en cuenta tanto la validez de la evidencia como las características de los contextos de origen y destino.  La evidencia no puede presentarse como un conocimiento formal sin ninguna información sobre el contexto en el que fue generado porque de ser así los profesores no cuentan con la información necesaria sobre el contexto de origen que les permita hacer una evaluación basada en semejanzas y deferencias entre contextos. Esta evaluación basada en la comparación es clave en el proceso de aplicación negociada de la evidencia.

La aplicación de evidencias supone, por tanto, un proceso de interpretación de lo que la evidencia significa en un contexto situado. Para esa interpretación es necesario un conocimiento de la situación original, no una abstracción que borre totalmente el rastro del contexto original. Es por eso por lo que se habla de «generalización situada».

Referencia

Simons, H., Kushner, S., Jones, K., & James, D. (2003). From evidence‐based practice to practice‐based evidence: the idea of situated generalisation. Research Papers in Education, 18(4), 347-364.

Algunas críticas a la noción de evidencia

Desconetextualización

El proceso de construcción de una evidencia es un proceso de descontextualización. Este proceso es necesario para producir la evidencia, que es algo distinto a un resultado, y, al mismo tiempo, es el  mayro riesgo.

La validez de la evidencia, la evaluación de los resultados en nuevos contextos y la adecuada combinación del conocimiento sobre el contexto, sus particularidades y las diferencias con los contextos a partir de los cuales fue generada la evidencia debe evitar la aplicación mecánica. Pero esta evaluación del uso de la evidencia en nuevos contextos no siempre se hace. La autoridad de la evidencia tiende a imponerse y los profesionales encargados de aplicar las evidencias no siempre tienen las habilidades necesarias para aplicarlas con sentido crítico.

En muchas ocasiones la formación en prácticas basadas en la evidencia hace que los profesionales descuiden otras habilidades relacionadas con la autonomía o su capacidad de evaluación.

Privilegio del enfoque cuantitativo

Sólo se tienen en cuenta procesos de producción de evidencias basados en métodos cuantitativos. Sin embargo, no en todas las situaciones los datos cuantitativos son los mejores ni pueden contener toda la información relevante. El enfoque cuantitativo es fuerte en trabajos de laboratorio donde se puede tener un control férreo de las variables, sin embargo no lo es tanto cuando no puede controlar las variables y tiene que salir del laboratorio para estudiar sistemas complejos. Las prácticas profesionales, aunque puedan manejar conocimiento producido en el laboratorio, no se realizan en laboratorios sino dentro de esos sistemas complejos con un gran número de variables. Los datos cualitativos contienen información sobre los contextos, el punto de vista de los participantes y todas las variables que intervienen en un fenómeno lo que puede ser útil a la hora de evaluar el uso de una evidencia en nuevos contextos.

Los resultados estadísticos de las investigaciones cuantitativas para producir evidencias no se trasladan directamente a la vida real. En ocasiones estos resultados estadísticos son insignificantes en términos de beneficios en la vida real.

Considerar otras opciones además de los estudios cuantitativos con muestras aleatorias y grupos de control es un paso necesario para integrar otras formas de conocimiento. Un principio metodológico como el de la triangulación de métodos en el proceso de producción de evidencias puede ayudar a alcanzar mejores evidencias.

Calidad de las evidencias

Para evaluar la calidad de las evidencias se han propuesto diferentes taxonomías de evidencias que las clasifican midiendo su calidad en función de que tipos de procesos de investigación se han usado para producirlas. En el puesto más alto están las evidencias que provienen de investigaciones cuantitativas experimentales con muestras aleatorias y grupos de control. Pero la cuestión es más compleja, un resultado puede o no ser una evidencia en función de qué se quiere saber, qué objetivos se quieren alcanzar , en qué contexto se van a utilizar y quién tiene que tomar la decisión. Un enfoque alternativo a las taxonomías es el de usar matrices de evidencias que las clasifican de acuerdo a criterios como, por ejemplo, en qué tipos de contextos pueden ser útiles, qué tipo de información proporcionan, etc.

La producción de evidencias es un proceso situado y nunca definitivo. Toda evidencia es parcial, provisional y contingente y está en continuo proceso de revisión, evaluación y adaptación. Ese carácter situado implica una visión plural de qué es una evidencia, de su calidad y de su uso.

Gestión laboral
El uso de la prácticas basadas en evidencias está asociado a los nuevos métodos de gestión empresarial de los servicios y a los recortes brutales de presupuesto en los servicios públicos. En este contexto, la práctica basada en evidencias es un instrumento usado para hacer más con menos y para satisfacer los criterios de evaluación de calidad que se han impuesto en los últimos años. Las evidencias no son usadas por ser la mejor práctica sino por ser lo más barato y porque se hace sólo lo que puede medirse.

Conocimiento experto

La autoridad del conocimiento experto socava la competencia de las profesionales que son reducidos a engranajes en una cadena de aplicación mecánica de procedimientos estandarizados. Hay que volver a una práctica basada en el análisis y toma de decisiones de acuerdo a las características de cada caso.
Los profesionales tienen que tener las habilidades críticas necesarias para interpretar el conocimiento alojado en una evidencia, evaluar su uso en situaciones concretas y tomar decisiones respecto a su uso en lugar de aplicar procedimientos estandarizados de forma mecánica.

Las evidencias no son un conocimiento neutro al margen de intereses y propósitos particulares. Además siempre existen diferentes comunidades epidémicas que pueden tener diferentes ideas en disputa. Esto es más posible en las ciencias sociales. En estos casos optar por una evidencia u otra es una decisión que va más allá de tomar una pieza de conocimiento de la investigación y aplicarla.

Referencias

Brophy, P. (2009). Narrative-based Practice. Farnham: Ashgate.

Greenhalgh, T., Howick, J., Maskrey, N. (2024). Evidence based medicine: a movement in crisis? BMJ 348. Recuperado a partir de http://www.bmj.com/content/348/bmj.g3725

Nutley, S. M., Powell, A. E., y Davies, H. (2013). What counts as good evidence. Alliance for Useful Evidence. Recuperado a partir de http://goo.gl/xRez3W