El conocimiento de César Bona

Una reflexión personal después de haber asistido a la conferencia de César Bona en el I Congreso Internacional de Innovación Educación. Zaragoza. 

No es ningún secreto que César Bona tiene un éxito enorme entre los profesores y el público en general y que lo ha conseguido a partir de un discurso muy personal en el sentido de que no es un discurso experto. Con esto quiero decir que no es el discurso de un investigador en educación ni en aprendizaje en ninguna de sus variantes disciplinares. No presenta tampoco el conocimiento de un proceso de investigación no sancionada en la línea de la investigación-acción, la investigación participante o alguna otra metodología alternativa. Bona habla desde su experiencia como alumno, desde su experiencia profesional como profesor y desde el conocimiento adquirido en sus viajes por el mundo visitando escuelas y hablando con educadores, aunque tampoco la forma de presentar ese conocimiento adquirido responden a la construcción de un discurso experto. Ni siquiera es un posicionamiento que cuestione el saber pedagógico y lo condene irremisiblemente por considerarlo ideología en el peor sentido de la palabra como es propio de los discursos contra la pedagogía que ocultan privilegios o son coartadas para no trabajar.

Bona habla una especie de conversación íntima, fuera de toda posición experta (aunque él actúa como asesor porque “sabe” algo sobre educación) y alejado de posiciones muy difundidas como la diatriba, los tonos apocalípticos o la jeremiada nostálgica, por ejemplo.  Habla en un tono cercano a los profesores, sobre todo, para hacerlos pensar en las pequeñas cosas, en los pequeños detalles, en las costumbres incorporadas hasta tal punto de ser invisibles. Su tema parecen ser las actitudes individuales de los educadores, también de las familias y de la sociedad, que contradicen lo que decimos que hacemos o lo que decimos que queremos para la educación de nuestros niños.

Después todo parece que el éxito de Bona y de este discurso se debe a que había mucha gente que necesitaba escuchar tanto los contenidos como, sobre todo creo yo, las formas. Lo que pone el foco en otra parte que a mí me interesa más: qué estaban necesitando los profesores y qué interés captó Bona.

Por último quiero dejar claro que esto no es una crítica o un cuestionamiento a César Bona ni a las cosas que dice. Básicamente porque me parecen cosas sensatas y porque me parecen que no están dichas para ser “confrontadas” en un sentido científico, aunque, por supuesto, muchos podrán tener opiniones diferentes.