Informe PISA

Algunos enlaces sobre los exámenes PISA. Defienden la idea de que esas pruebas son autoreferenciales, es decir, no contienen más información que la clasificación en sus propias clasificaciones. Lo peor es el uso que se hace de PISA: es el argumento principal y único de todos los ataques contra los sitemas educativos democráticos (basados en la igualdad de oportunidades, públicos, gratuitos, integradores, etc.).

    1. La sinrazón de PISA.
    2. El test PISA o el negocio de Pearson.
    3. PISA nos pisa.
    4. OECD and Pisa tests are damaging education worldwide

(in progress)

La educación como el proyecto de una sociedad

Tres citas rápidas de tres referencias dispares, pero que tienen en común hablar sobre la salud de los sistemas educativos. Apuntes que sustentan la idea de que la educación es el proyecto de toda una sociedad y que si ese proyecto no existe, no es democrático o no está pensado para el beneficio de la mayoría caulquier consideración sobre reformas, innovaciones, metodologías basadas en las evidencias carece de sentido. Si no existe una total solidaridad entre el nivel micro y macro y si el nivel macro no responde al proyecto de toda la sociedad, el sistema educativo no va a funcionar.

1) Barón, Juan D, Leonardo Bonilla, Lina Cardona-Sosa, y Mónica Ospina. «¿Quiénes eligen la disciplina de la educación en Colombia? Caracterización desde el desempeño en las pruebas SABER 11». Borradores de Economía 785 (2013).

Los profesores en Colombia suelen ser las personas que tienen peores notas en las pruebas de acceso a la universidad. Las personas con mejores notas no eligen la carrera docente por los bajos sueldos. El artículo concluye con varias propuestas para reclutar a los mejores para la carrera docente, entre ellas, cosas como liberalizar el mercado de trabajo. La receta mágica que lo soluciona todo. Yo considero que un proyecto educativo democrático no puede basarse en la liberalización del mercado educativo porque la educación simplemente no es un mercado. Básicamente, eso va contra la igualdad de oportunidades. Un mercado liberalizado aumentará todavía más las desigualdades y aumentará más el peso de las variables socioeconómicas en el éxito de los alumnos. Un proyecto democrático de educación sería subir el sueldo de los profesores, tener una formación profesional muy exigente y una carrera profesional bien diseñada.

2) Sorainen, Antu. «We Are Not Containers! On Experimental Objects, Past Struggles and Alternatives for Education». Allegra.

 

It demands better “results” in less time with fewer teachers in less schools and universities. Complicating the existing well-working education system makes no sense, but it is happening. For example, in Finland – a small country proud of its excellent schools and learning results – about one billion euro has been cut from the education system during the last years. When pedagogy is increasingly based on individual recourses and motivation rather than on democratic and open learning, schools stand a danger of becoming sites for the production of ultra-individualistic personalities. If education will encourage self-interest in young people, they might grow up with a difficulty to attach any positive value on meritocracy.

 

Incluso en Finlandia, paradigma del éxito educativo, ha llegado el momento de los recortes.
3) Raden, Bill. «What If Education Reform Got It All Wrong in the First Place?». Pacific Standard.

 

That’s the conclusion being drawn by a growing number of researchers who, armed with a mountain of fresh evidence, argue that 30 years of test scores have not measured a decline in America’s public schools, but are rather a metric of the country’s child poverty—the worst among developed nations—and the broadening divide of income inequality.

 

Esta es la situación en los EE. UU tras años de reformas, recortes y educación basada en test. Este sistema educativo ha fracasado a la hora de corregir las desigualdades sociales y de dar oportunidades a los que más lo necesitan. Sabemos que la desigualdad económica de una sociedad se manifiesta en el fracaso escolar de los más desfavorecidos. No soy capaz de explicarme cómo un país como los EE. UU no puede corregir esa situación a menos que “no quiera hacerlo”. A esto me refiero cuando hablo de que la educación es el proyecto de toda una sociedad. Si la sociedad elige no tener un sistema educativo democrático (uno, por ejemplo, que corrija en lugar de intensificar las diferencias sociales) cualquier reforma fracasará.